Smile

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por que hay cosas que simplemente se adoran

martes, 7 de diciembre de 2010

Cap. 3 (espero que os guste :3 )

Narra James:

-Tengo que encontrarla. Tengo que ir a buscarla. Ella podrá explicarnos todo esto-. Le dije a mi padre, mirándole a los ojos.

-Tú no vas a ningún lado-. Me prohibió, con una mirada severa y cerrando el libro de golpe.

-Papá, tengo que buscarla-. Mi padre dejó el libro encima de la mesilla que tenía frente a él.

-No-. Mi madre también me miraba con esa facción dura y severa que ponía cuando se enfadaba o preocupaba.

Me enfadé con ellos. Mucho. Ellos no lo entendían, tenía que ir a buscarla. Ella era algo…, simplemente tenía que buscarla. Subí a mi habitación, no tenía ganas de seguir discutiendo. De todos modos, ya había decidido ir a por ella, les gustase a mis padres o no. Cuando llegué a mi cuarto cerré la puerta y me tiré en la cama. Entonces, entró Teddy.

-¿Cómo piensas salir de casa en plena noche, evitar a tus padres, y encontrarla, sin que te pillen?-. Me preguntó entrando con el libro en la mano.

-No sé de que me hablas-. Dije mirando a otro lado.

-No les diré nada, ni te preocupes. De hecho tenía pensado acompañarte. Alguien tendrá que cuidar de ti cabecita loca, ¿no?-. Dijo riéndose. Me ofendió un poco.

-No soy un crío. No hace falta que cuides de mí-. Le espeté de mala manera.

-Pues si no eres un crío busca tu solo a la chica. Yo ya tenía una idea de donde puede estar pero…, allá tu-. Se empezó a reír.

-Desembucha-.

-Está en la residencia “Drew Helas”. Se dejó esto entre las páginas del libro-.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Por que sólo pienso en ello...

Por segunda vez me estoy leyendo uno de mis libros favoritos, por no decir mi libro preferido ante todos. Harry Potter y las reliquias de la muerte.
"Que friki eres"
Y tanto.
Pero no sé, no puedo despegarme de esos libros, ni siquiera del primero. Todos, todos me encantan. Y, de alguna manera, me hacen una obsesiva de los mismos. A la misma vez que los leo veo las películas una y otra vez, aunque no son ni la mitad de buenas que el libro. A la misma vez que leo el libro, veo las películas, busco en Internet imágenes de mis personajes favoritos, a la misma vez, escribo versiones. Mis propias versiones. Y ya tengo tres o cuatro. Las voy desarrollando poco a poco. La mejor, la primera, pero perdí un montón de contenido, que aún tengo pendiente por re-escribir y recuperar. La que estoy subiendo al blog, bueno, no esta mla, es un poco enparanoyante. Pero hay más. Dos más, exactamente. Y ambas, son, como las dos primeras, el reflejo de lo que, poco a poco, creo que se está convirtiendo en una obsesión.
Y no, no es una obsesión por ninguno de los actores, ni por la escritora, por ninguno de los directores, guionistas, dibujantes..., no es una obsesión por ninguno de los animales, ni objetos, es peor. Es una obsesión por la fe. Ahora, me aferro como a un clavo ardiendo a la fe. Sí, cierto que no creo en ningún Dios, que hace tiempo que dejé de creer en esas pequeñas cosas que llenan a los niños de ilusión en Navidad o cuando se les cae un diente. Sí, todo eso es cierto.
Tan cierto como que ahora sólo puedo creer en la magia. En un mundo como el que J.K. Rowling describe en sus historias. Necesito creer en que mientras yo escribo esto aquí, en cualquier otra casa puede haber una mujer cosiendo a base de varita mágica o un grupo de chavales jugando al Quidditch en el jardín.
Y sí, ahora, es cuando os dais cuenta, de que realmente estoy rematadamente loca.

:)

Segundo trocito de historia :)


Narra Ted:


James entró en la casa como alma que lleva el diablo. Yo me limité a seguirlo, a un paso más moderado.

-¡Papá, tienes que ver esto, es increíble!-. Oí como gritaba James cuando entraba en la casa. Entré detrás de él y cerré la puerta tras de mí. Me dirigí a la cocina y saludé con una sonrisa a Ginny y a Hermione, que estaban charlando sobre el último libro que habían leído. Hugo y Lily jugaban a las cartas.

-Que gane el mejor-. Les deseé. Ambos asintieron sin dejar de mirar las cartas. Siempre se concentraban en exceso. Cogí una manzana y me asomé al salón, donde James ya había comenzado a mostrarles el libro que la chica de la calle nos había regalado.
Ron leía trozos sueltos con la boca y los ojos abiertos como platos. Harry también estaba petrificado.

-¿De dónde has sacado esto?-. Preguntaron al unísono.

-Nos lo dio una chica en la calle. Nos paró, diciendo que nos parecíamos mucho a Sirius y a Remus. Nos quedamos flipando, literalmente. No entendíamos como podía conocerlos. También te mencionó a ti papá, y entonces, le pregunté si te conocía, y, …, entonces nos dio el libro-.

-¿Así sin más?-.Preguntó Ron.

-Así sin más-. Intervení.

-Esto es muy raro-. Dijo Harry. Y fue entonces cuando al salón se asomaron Ginny y Hermione, atraídas por la conversación.

-¿Qué es muy raro?-. Pregunto Hermione.

-Esto-. Dijo Harry tendiéndole el libro. Hermione y Ginny rieron al ver el nombre de Harry plasmado en el título y la extraña caricatura del mismo.

-¿Y esto? ¿Quién ha decidido que un pedazo de libro así merece tener tu nombre y tu cara en la portada? ¿Quién es la tal J.K. Rowling? -. Preguntó Ginny entre risas.

-Pues, por lo visto una muggle-. Dijo Ron. Las risas se apagaron. Hermione cogió el libro y miró el último capítulo. Se quedó petrificada y dejó caer el libro.

-Dios mío. Esto no puede ser…, esto es…, ¿De donde lo habéis sacado?-. Preguntó, recogiendo el libro otra vez del suelo.

-Nos lo dio una chica en la calle. Una muggle-.Dije yo.

-¿Nos? ¿A ti y a quien más?-. Preguntó Ginny.

-A mí y a James-. El segundo asintió.

-Esto no es normal. ¿Por qué una muggle escribe un libro sobre los últimos meses de lucha contra Voldemort? ¿Cómo puede saber todo lo que pasó? ¿Cómo ha podido saber nuestra vida ahora?-. Ginny se sentó en el sofá, para tratar tranquilizarse.

-Lo peor es que por lo visto todo el mundo lo compra-. Dije, aún sabiendo que iba a liarla más. Me senté un momento, escuchando por encima la conversación, pero pensando en mis padres. Pensando en qué dirían ellos de toda esta situación.
Dejé de pensar en mis padres cuando de golpe un comentario de James me sacó de mi ensimismamiento.

-Tengo que encontrarla. Tengo que ir a buscarla. Ella podrá explicarnos todo esto-.

-Tú no vas a ningún lado-. Dijo Harry.

-Papá, tengo que buscarla-.

-No-. Zanjó Ginny, apoyando completamente a Harry en su prohibición.

James no discutió más y subió a su cuarto. Por eso mismo supe que iría en busca de la chica esa misma noche. Yo, cogí el libro, y me fui tras él.

-¿Cómo piensas salir de casa en plena noche, evitar a tus padres, y encontrarla, sin que te pillen?-. Pregunté nada más entrar en su habitación.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Primer capitulo de una historia rara?¿ Suena bien :]

Narra Lea:

Las calles estaban tan abarrotadas de gente como de costumbre. Los fines de semana si que es cierto que era casi imposible caminar por las calles de Londres. Pero aún así me encantaba hacerlo. Llevaba poco tiempo en Londres, pero, ya le había cogido el tranquillo a caminas por la ciudad. Por primera vez en los últimos días, ni Rajib ni Sam vinieron conmigo al paseo matutino. Decían que hacía mucho frío. Pamplinas. Las temperaturas habían bajado, pero no era para tanto.

Así que yo, armada de mi larguísima bufanda de colores, mi gorro rojo con extensas orejeras y mi mejor abrigo, caminaba calle abajo en dirección a la que hasta el momento, se había convertido en mi cafetería preferida. Llevaba mi libro de “Harry Potter” en la mano, el séptimo. Me encantaba.

Mientras caminaba observaba a la gente, a nadie en especial, a todos en general. Y entonces…, entonces fue cuando los ví. Me quedé embobada. No por que fueran guapos, que lo eran a rabiar. No. Si no por que eran iguales a ellos. Era una locura. Pero la locura afloraba mi vida. Y ellos, ellos eran clavados a mis queridos personajes de los geniales libros de fantasía que tenía más que leídos. Miré mis manos. Sostenía el libro. Los miré a ellos.

El de la derecha era alto, con el pelo negro, rizado, y un tanto largo. El de la izquierda era rubio, tan alto como su amigo. Tenía el pelo liso y lo llevaba mas bien de punta. Un peinado extraño, pero, guay. Me paré frente a ellos. Sin pensarlo.

Se quedaron mirándome y me puse nerviosa, no sabía si debía continuar mi camino o intentarlo.

-Dios mío. Os parecéis un montón a Sirius y a Remus. Los de Harry Potter. ¿Lo sabías, no? Supongo que os lo habrá dicho mucha gente, pero.., wow, es…, simplemente genial-. Dije sonriéndoles. Lo solté de una vez, todo de un golpe. Sin más.

-¿Conoces a Harry Potter?-. Preguntó el moreno.

-¿Y a Remus?¿Remus Lupin?-. Preguntó el rubio. Era más mayor que el otro, pero apenas unos años.

-¡Claro que los conozco! ¿Y quien no?-. Les mostré el libro y lo miraron Lo cogió el rubio y lo ojeó atónito. – Parece que no lo conocéis…, bueno, quedároslo, os gustará. Pero deberíais compraros los otros, y atender más a vuestro mundo. Encantada de conoceros-. Les sonreí y me fui.

-¡Espera! ¿De dónde lo has sacado?-.

-De la librería. ¿De dónde sino?-. Me fui riendo un poco.

Cuando llegué a la cafetería, al no tener nada que leer, me limité a tomarme un Capuchino y a charlar con la camarera. Era muy simpática.

Pasé allí un buen rato, y, tras ver que llevaba casi 3 horas charlando y que me había tomado como 3 cafés diferentes, decidí irme de vuelta a la residencia, antes de que llegase el toque de queda.

Así que, mientras yo caminaba, esta vez calle arriba, en dirección a la residencia donde me alojaba con Rajib y Sam, (entre otros muchos chicos y chicas de aproximadamente nuestra edad y de diferentes países), en un lugar bastante más alejado de mi posición, …