"Que friki eres"
Y tanto.
Pero no sé, no puedo despegarme de esos libros, ni siquiera del primero. Todos, todos me encantan. Y, de alguna manera, me hacen una obsesiva de los mismos. A la misma vez que los leo veo las películas una y otra vez, aunque no son ni la mitad de buenas que el libro. A la misma vez que leo el libro, veo las películas, busco en Internet imágenes de mis personajes favoritos, a la misma vez, escribo versiones. Mis propias versiones. Y ya tengo tres o cuatro. Las voy desarrollando poco a poco. La mejor, la primera, pero perdí un montón de contenido, que aún tengo pendiente por re-escribir y recuperar. La que estoy subiendo al blog, bueno, no esta mla, es un poco enparanoyante. Pero hay más. Dos más, exactamente. Y ambas, son, como las dos primeras, el reflejo de lo que, poco a poco, creo que se está convirtiendo en una obsesión.
Y no, no es una obsesión por ninguno de los actores, ni por la escritora, por ninguno de los directores, guionistas, dibujantes..., no es una obsesión por ninguno de los animales, ni objetos, es peor. Es una obsesión por la fe. Ahora, me aferro como a un clavo ardiendo a la fe. Sí, cierto que no creo en ningún Dios, que hace tiempo que dejé de creer en esas pequeñas cosas que llenan a los niños de ilusión en Navidad o cuando se les cae un diente. Sí, todo eso es cierto.
Tan cierto como que ahora sólo puedo creer en la magia. En un mundo como el que J.K. Rowling describe en sus historias. Necesito creer en que mientras yo escribo esto aquí, en cualquier otra casa puede haber una mujer cosiendo a base de varita mágica o un grupo de chavales jugando al Quidditch en el jardín.
Y sí, ahora, es cuando os dais cuenta, de que realmente estoy rematadamente loca.
:)

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